Recomendamos leer: “La desaparición de Santiago es un límite social”

Fuente: Agencia de Noticias La Vaca / Ver nota en: http://www.lavaca.org/notas/entrevista-a-la-familia-santiago-es-un-limite-social/

 

A Sergio Maldonado y Andrea Antico, el hermano y la cuñada del joven desaparecido, buscaron correrlos del eje de la pregunta que desde el 1 de agosto le hacen al Estado argentino: ¿dónde está Santiago? A tres semanas, las respuestas definen contra qué están luchando hoy: las chicanas de Bullrich, las palabras de Milman, la búsqueda de una “persona extraviada”, la inexistencia de un procedimiento estatal y judicial para estos casos, las operaciones de prensa y la inercia de la Justicia. A todo responden con la claridad de las familias: “No toman dimensión que estamos ante una desaparición forzada”. Qué significa este caso y la respuesta social. Desde Esquel, lecciones sobre cómo construir justicia: “No es sólo que haya desaparecido: es que no pueden vulnerar así nuestros derechos”.

-Hace mucho que no se veía algo tan desagradable desde los medios y el Estado.

Sergio Maldonado y Andrea Antico lo dicen desde un eje claro, inamovible. El hermano y la cuñada del joven de 28 años de 25 de Mayo repiten la misma pregunta que a tres semanas de su desaparición le dirigen al Estado argentino: “¿Dónde está Santiago?”. Pero también repiten las respuestas: negativas, reproches a la familia, chicanas de funcionarios, inercia judicial, la revelación de un testigo protegido, el discurso en el Senado de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y las operaciones mediáticas que embarran la cancha con hipótesis falsas que buscan desviarlos de ese eje.

Pero no pueden.

¿Por qué?

Santiago y Andrea muestran esa firmeza:

-No toman dimensión que estamos ante una desaparición forzada de persona.

21 días

Santiago Maldonado desapareció el 1 de agosto en medio de una irrupción sin orden judicial de Gendarmería en el territorio mapuche. Los testimonios de la Regional Noroeste de Chubut de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), la Defensoría Federal, la familia y la comunidad que constan en el expediente señalan a la Gendarmería como la responsable de haberse llevado a Santiago. La cronología del operativo según las actas de la propia Gendarmería coinciden en los horarios señalados en este sentido, y revela una interna en la fuerza por pasarse culpas a posteriori. La presencia del jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, en el lugar de los hechos sella la responsabilidad del Estado en la desaparición de Santiago.

Dice su hermano: “Estamos tristes, pero vivos. Es difícil explicarlo. Encontramos en esta lucha un montón de gente que nos apoya. En principio estábamos muy perdidos y no entendíamos nada. Ahora entendemos. Mucha gente nos respalda. Un montón. Y es difícil, pero te sentís un poco más seguro. Por otro lado, vemos que van 21 días y no se sabe nada de Santiago, y el Estado, en vez de darnos respuestas, lo que hace es darte vuelta las cosas y nos termina pidiendo explicaciones a nosotros, o cuestionándonos, cuando son ellos los que tendrían que decirnos dónde está Santiago”.

Dice Andrea, su cuñada: “También empezamos a conocer otro Santiago, el que te acercan los amigos, la gente; lo que te mandan por Facebook o WhatsApp, y te dicen que conocieron al Lechuga, al Brujo, que es re copado, que le gusta la naturaleza, apoyar todo tipo de causa, la cosmovisión mapuche, el No a la Mina, el no a las plantas nucleares, que es muy buen compañero y siempre dispuesto a ayudar a todos. Es decir: por un lado te llegan todas las barrabasadas de esta mujer (por Bullrich) y, por otro, todas estas cosas lindas de él”.

Sergio: “No hay muchas fotos de Santiago porque no le gustaban que le sacaran. Y ahora ves por todo el mundo fotos de él, gente con la que estuvo, amigos. La primera que veo es la que está con pañuelo en la cabeza, serio, como haciéndose el malo. Después empezaron a salir todas las otras donde él se ríe. Y eso me pega mucho”.

Sergio se detiene dos segundos, tres.

Andrea le toma la mano.

Hermanos: Sergio y Santiago, en Bariloche.

El Estado: “No lo haremos como usted quiere”

Sergio y Andrea también son claros respecto a un punto central de la investigación: desde el primer momento confiaron en los testimonios de lxs integrantes de la Pu Lof en Resistencia del Departamento de Cushamen, cuya reconstrucción apunta a la Gendarmería como la responsable de su desaparición forzada. Sergio: “No cambió ningún detalle: tal cual nos contaron, las pericias lo confirmaron”. 

Andrea: “Y sigue así aunque salgan a decir que no había testigos. No queremos entrar en esa discusión porque es justamente para desviar el foco de la Gendarmería. Siguen diciendo que no hay pruebas y que no queremos colaborar, que se comunicaron con nosotros pero les dijimos que no. Todo es para desviar: desde el primer día el relato de la comunidad sigue siendo el mismo. Luego, se sumó la APDH y la Defensoría Federal. Los tres son iguales. Por eso decimos: la Gendarmería se llevó a Santiago”.

-¿Se comunicaron con ustedes desde el Estado?

Andrea: Desde la Secretaría de Seguridad Interior del Ministerio de Seguridad (que encabeza Gerardo Milman) y la Dirección de Violencia Institucional de ahí. Ellos se presentaron, estábamos con nuestra abogada y se les planteó desde un principio qué es lo que están haciendo para encontrar a Santiago. Empezamos mal: nos dijeron que estaban buscando a Santiago como extraviado. Le dijimos que esto no era un “extravío”: esto es una desaparición forzada, y que los mecanismos que están aplicando como recompensa, búsqueda en aeropuertos, ver quiénes son sus amigos, dónde vivía y qué hacía no tiene nada que ver con lo que está pasando. Decían que tenían varias hipótesis sobre por qué no estaba Santiago, pero no sabían decirnos cuáles eran. Nos decían que estaría bueno que trabajáramos en conjunto, es decir: que diéramos información sobre sus amigos. Dijimos que no les íbamos a dar el nombre de nadie porque no tiene nada que ver con una desaparición forzada. Y que investiguen a Gendarmería. No terminó en buenos términos porque nos quedamos sin nada.

Sergio: Un punto que nos marcaron es que la familia no colaboró en decirles cuándo fue la última vez que se lo vio. Es mentira: desde el 1 de agosto consta la denuncia de la Defensoría Federal. Al otro día ya se hizo la investigación por la desaparición forzada. Es mentira que nadie dijo cuándo se lo vio por última vez.

Sergio muestra una conversación de WhatsApp entre su madre y Milman del 6 de agosto. La mujer -en 25 de Mayo- le dice que no lo puede atender y que se comunique con Sergio, que es quien se está encargando de la causa en el sur. Respuesta de Milman: “Gracias, pero su hijo está en Bariloche. Bueno, nosotros intentamos reunirnos para buscar y esclarecer. Muchas gracias”. Luego, otro: “Intenté hablar con su hijo pero no me atendió. Igual estamos en la búsqueda”.

La madre contesta: “¿Sabés lo que tienen que hacer vos, Macri y Bullich? Encontrar a Santiago. Ese es su trabajo y no tenemos nada que hablar. Ya está todo hablado: hay un desaparecido hace cinco días”.

Respuesta de Milman: “Disculpe. Entonces no lo haremos como usted quiere”.

Sergio: “Yo no sé quién me llama al teléfono: no tengo un número que dice ´Milman´. O me llamás o me mandás un mensaje por la policía o el juez. Si estuvo ocho días y medio para buscarme a mí, que estamos y salimos en todos los lugares y tenés servicios por todos lados que te están mirando, ¿cómo vas a encontrar a Santiago?”.

La justicia: “Las pruebas no incriminan a Gendarmería”

-¿Cómo fue durante estas semanas la relación con el juez Otranto o la fiscal Ávila?

Andrea: No hay relación.

Sergio: La primera vez fui muy apichonado: era la audiencia por los habeas corpus y no sabía cómo era. Después me enteré que la que yo pensé por su forma de actuar que era la abogada del gendarme, era la fiscal. Era la imagen que se me hizo: no decía nada, y era quien tenía que preguntar y pedir explicaciones de por qué el gendarme (Fabián Méndez, comandante del Escuadrón 35 de El Bolsón) no había llevado ningún informe. Luego, la segunda vez que lo vi al juez fue un lunes y el día anterior había dicho algo sobre los rastrillajes totalmente diferente a lo que había informado la Defensoría y la APDH. La secretaria, muy soberbia. Nos fuimos enojados. Cuando fuimos el último viernes, la fiscal nos atendió bien y la secretaria del juez estuvo más correcta.

Andrea: Nosotros le dijimos al juez: “¿Por qué no está investigando a la Gendarmería?”. Nos dijo: “Porque no tenemos pruebas de que Gendarmería haya hecho nada. Las pruebas que tengo no incriminan a Gendarmería”.

Sergio: Yo me guío por el trabajo de la APDH y la Defensoría. Es impecable: es el trabajo que tendría que haber hecho la fiscal. Todo lo está pidiendo él en la causa por hábeas corpus, que son las mismas que está pidiendo nuestra abogada en la causa por la desaparición forzada.

Para ordenar: hay tres expedientes que se desprenden de los hechos del 1 de agosto:

  • La causa que acumula los habeas corpus presentados por la desaparición de Santiago Maldonado. La lleva adelante el juez federal Guido Otranto.
  • La denuncia por la desaparición forzada (aún caratulada, según dijo la abogada Verónica Heredia, como “NN/averiguación de delito”) quedó en manos de la fiscal federal Silvina Ávila. Aún rige allí el secreto de sumario. ¿Por qué es llevada por la fiscal? Heredia: “Cuando no hay un autor conocido el juez delega la investigación en el MPF conforme el artículo 196 bis del Código Procesal Penal porque en Chubut no está implementado el sistema acusatorio”.
  • La causa federal por “entorpecimiento de servicios públicos” que le armaron a tres personas que habían visitado la Pu Lof ese día y fueron demoradas sin ninguna justificación por Gendarmería. Lavaca dialogó con Soraya Maicoño, una de las víctimas, que confirmó la presencia del jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, en ese lugar.

Bullrich: “No voy a tirar a ningún gendarme por la ventana”

Andrea: “Me puse muy mal cuando escuché a Bullrich, me puse a llorar. No podía creer que alguien estuviera diciendo semejantes barbaridades”.

El discurso de Bullrich en el Senado culpabilizó a la comunidad, a la familia, defendió el accionar de Gendarmería, sembró dudas sobre los llamados telefónicos de Santiago, mencionó a un testigo protegido que dijo haber llamado al móvil del joven, y sugirió la posibilidad de que Santiago haya sido herido el 21 de julio en un ataque a un puestero de Benetton que se defendió a cuchillazos.

Sergio: “Retrocedió dos semanas para decir lo mismo que dijo desde el día 1. Me quedó grabada su frase: ´No voy a tirar a ningún gendarme por la ventana´. En ningún momento pidió perdón a la familia, que iban 15 días, y que en vez de mover recursos aún no se sabe dónde está. Nunca pidió disculpas por no saber, diciendo cosas que eran mentira, cuestionando que se hizo una denuncia dos días después cuando desde el primer día y en la foja 1 hay una versión completamente diferente. Y nos molesta mucho el intento de vincular a Santiago con el episodio del puestero, que no venía al caso. ¿Qué van a hacer? ¿Decir que estuvo ahí y que la sangre es de él? Si van a hacer eso, ya está: ya sabemos cómo es. Que inventen otra cosa”.

-¿Pidieron una reunión con Bullrich?

Andrea: No. Si llegamos a estar en una misma reunión es porque ella nos va a decir dónde está Santiago. Y ahí vamos a hablar. Pero, a esta altura, tenemos cosas más importantes que eso, y es que Santiago aparezca con vida, saber la realidad. Es mucho más importante eso que sentarnos con Patricia Bullrich. En el Senado llegó a decir de forma prepotente: “Yo me la banco”. Ataca a la familia y en ningún momento, aunque fuera por marketing político en período electoral, dijo que estaba acompañando a la familia. Algo, cualquier cosa. No: estaba más preocupada en defender a gendarmes.

Red social

Un joven se acerca a la mesa del bar del centro de Esquel mientras se desarrolla esta charla. Lo mira a Sergio: “Te escuché hablar con Víctor Hugo. Fuerza. Te deseo lo mejor. Que aparezca Santiago”. Sergio le sonríe: con toda su cara le dice gracias.

La pregunta llega sola.

-Dentro de las mentiras, las falsedades, los ataques y las operaciones políticas y mediáticas, ¿cómo están viendo la respuesta social que se generó?

Sergio: Es impensado. El respeto, el abrazo, el apoyo. Conocimos un chico que hizo un mural con la cara de Santiago en Esquel. Me puse a llorar. Ahí sale la solidaridad argentina. Parece que estamos fríos, pero cuando pasa algo la mayoría sale.

Andrea: Me parece que esa respuesta tiene que ver con que esto es algo gravísimo y la gente lo entendió así. No es solamente que haya desaparecido Santiago: tiene que ver con una forma de vida, con que no pueden vulnerar los derechos. Es un límite social. La gente reaccionó porque venimos de una historia muy pesada con la dictadura, con los desaparecidos, y pensamos que esto no podía volver a pasar. Y pasó, y la respuesta del gobierno incendió la mecha, porque encima me estás mintiendo en la cara y nos querés hacer pasar a todos por mentirosos. Por eso la gente reaccionó así, porque lo que pasó con Santiago fue como un mensaje: “No te metas a defender a alguien porque te pueden desaparecer”.

Sergio: La otra vez nos conmovió mucho que se acercara el poeta Vicente Zito Lema, con los ojos llorosos, muy conmovido, triste. No lo podía creer. En Trelew también: el 22 de agosto se cumplen 45 años de la Masacre. Pero de la movilización a Plaza de Mayo todavía no caigo. La repercusión, la gente, el cariño. Nuestra vida era tranquila y sencilla, de perfil bajo. Hoy, de pronto, estamos expuestos a un montón de cosas.

Andrea: Me pongo a pensar qué estaría pensando Santiago de todo esto.

Sergio: Creo que debe estar contento. Se hizo mundial. A los dos nos gustaba viajar, pero nuestros viajes distintos: los suyos eran como de aprendizaje. Lo suyo era crear una unión con la gente: armó toda una red de amigos en diferentes lugares, y ahora que pasó esto toda esa red se levantó. Es mágico. Ojalá sirva para encontrarlo. Como sea. Que se sepa la verdad y que todos los culpables de esto, paguen.